La idea de que las vacunas causan autismo ha sido ampliamente desacreditada por la comunidad científica. Aunque el momento del diagnóstico de autismo puede coincidir con el calendario de vacunación infantil, esto es solo una coincidencia. A continuación, exploraremos el origen de este mito y revisaremos la evidencia científica que demuestra que las vacunas no causan autismo.

Vacunas y autismo
Durante más de dos décadas, los científicos han investigado exhaustivamente cualquier posible relación entre las vacunas y el trastorno autista. La evidencia es clara: no existe ningún vínculo. Las vacunas protegen a los niños de enfermedades graves y, lejos de ser peligrosas, han salvado millones de vidas en todo el mundo.
Además, se ha descubierto que este trastorno tiene una base multifactorial. Factores genéticos y ambientales influyen en el desarrollo de este trastorno, y ninguna investigación seria ha logrado establecer una relación causal con las vacunas. Los estudios más rigurosos han demostrado que el riesgo de desarrollar autismo es igual en niños vacunados y no vacunados. La ciencia es contundente: vacunar a los niños no aumenta el riesgo de autismo, pero sí reduce significativamente el peligro de enfermedades prevenibles.

Origen del mito
El origen de este mito se remonta a 1998, cuando el médico británico Andrew Wakefield publicó un estudio que sugería una conexión entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola, MMR por sus siglas en inglés) y el autismo. Sin embargo, este estudio solo incluyó a 12 niños, carecía de rigor científico y posteriormente fue retractado debido a irregularidades metodológicas y mala conducta.
A pesar de la retractación y del rechazo de la comunidad científica, el mito se propagó rápidamente, alimentado por el miedo y la desinformación. Investigaciones posteriores, con muestras mucho más amplias y metodologías más rigurosas, no encontraron ningún vínculo entre la vacuna MMR y el autismo. Aun así, el daño estaba hecho, y la desconfianza hacia las vacunas persistió en algunos sectores de la población.
Investigaciónes

Numerosos estudios se han dedicado a desmentir la relación entre las vacunas y el trastorno autista. Investigaciones como la publicada en JAMA en 2015, que analizó más de 95,000 niños, concluyeron que no existía un riesgo mayor de autismo tras la administración de la vacuna MMR. Otro estudio, realizado en Dinamarca en 2019 con más de 650,000 niños, llegó a la misma conclusión.
Incluso varios metaanálisis que revisaron datos de más de 1.2 millones de niños han demostrado que no hay relación entre las vacunas y el autismo. Además, se ha investigado el timerosal, un conservante de las vacunas que contiene etilmercurio, sin encontrar evidencia de que aumente el riesgo de autismo.
Referencias:
- Do vaccines cause autism? Link.
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