Después de casi seis décadas de carrera, el reconocido actor Michael Douglas, de 80 años, ha tomado una determinación que ha dejado perplejos a sus seguidores: alejarse de la actuación de manera indefinida. Con una trayectoria repleta de éxitos y premios, el intérprete dejó claro que no quiere “morir en un set de grabación” y que, por primera vez en mucho tiempo, desea priorizar su vida personal.
Douglas comenzó a forjar su nombre en la industria antes de los años 80, cuando a los 31 años recibió su primer Premio Óscar como productor de Alguien voló sobre el nido del cuco (1976). Desde entonces, construyó una reputación como uno de los actores más versátiles y carismáticos, interpretando papeles icónicos como Gordon Gekko en Wall Street —que le valió su segundo Óscar—, además de protagonizar thrillers emblemáticos como Atracción fatal e Instinto básico.
En las últimas décadas, el público más joven lo ha identificado sobre todo por su papel del Dr. Hank Pym en la saga de Ant-Man, dentro del universo cinematográfico de Marvel. Su última participación fue en Ant-Man and the Wasp: Quantumania (2023), pero no se espera que vuelva a interpretar al personaje en un futuro próximo.
En una entrevista con motivo del 50 aniversario de Alguien voló sobre el nido del cuco, Douglas confesó que la exigencia constante de trabajar como actor y, al mismo tiempo, gestionar su propia productora, le pasó factura. Desde 1997, dirige Further Films, responsable de proyectos como Don’t Say a Word, One Night at McCool’s y la serie Ratched (2020). Según sus palabras, esa doble responsabilidad llegó a ser abrumadora, y ahora disfruta de un ritmo más pausado.
Durante el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, el dos veces ganador del Óscar dejó entrever que solo volvería a la actuación si se presentara algo “realmente especial”. “He trabajado muy duro durante casi 60 años y no quería convertirme en alguien que colapsa en un plató”, aseguró.
Douglas, que en 2024 interpretó a Benjamin Franklin en una miniserie de Apple TV+, explicó que actualmente disfruta de su tiempo libre y que no considera que su decisión sea un retiro absoluto. De hecho, dijo sentirse feliz de acompañar de cerca la carrera de su esposa, Catherine Zeta-Jones, con quien está casado desde el año 2000.
El actor también habló de un momento crucial de su vida: la batalla contra un cáncer en estadio IV, diagnosticado en 2010. Tras un tratamiento intensivo de quimioterapia y radioterapia, logró evitar una cirugía invasiva que podría haber afectado su capacidad de hablar y, con ello, su carrera. “Tuve suerte de poder seguir adelante y continuar trabajando”, afirmó.
A pesar de su decisión de apartarse de los focos, Douglas tiene pendiente el estreno de Looking Through Water (antes titulada Blood Knot), un drama en el que comparte elenco con su hijo Cameron Douglas. La película se encuentra en etapa de posproducción y promete ser un cierre especial para esta etapa de su trayectoria.
Con una filmografía que abarca desde el cine más clásico hasta los grandes éxitos de taquilla, Michael Douglas deja un legado difícil de igualar. Su pausa profesional marca el final de un capítulo, pero también el inicio de una etapa más personal, donde la prioridad será disfrutar del tiempo, la familia y la vida lejos de los reflectores.
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